Fiebre, España 2011

Una sencilla hogaza de pan posee un elemento mágico. Con sólo dos ingredientes básicos, harina y sal, la introducción de un tercer elemento, la levadura, los transforma gracias al tiempo y al calor en otro elemento totalmente nuevo y distinto. Así comienza la película del director y guionista, Ignacio Guarderas, una familia prepara el pan para cocerlo en el horno y compartirlo en la mesa. Guarderas, con la habilidad de los grandes narradores, muestra en la primera imagen la temática de su película: la llegada de un hombre en el círculo de una mujer y su hijo.

Una película, en apariencia simple, que contiene metáforas, excelentemente concebidas y puestas en escena con un exquisito gusto, sin que paralicen la acción o enturbien su narrativa. Pero además el director consigue una de las tareas más complicadas que existen en el cine: que te guste una película cuando no te identificas, de alguna manera, con sus personajes. Como espectador no puedo identificarme con sus protagonistas, excelentes Olaia Comesaña y Sebas Fernández, profundamente egoístas, pero entiendes sus comportamientos y acabas por comprenderlos.

Además este film, realizado en HD, mima las escenas con una alta dosis de imaginación. La imagen de los dos protagonistas, encuadrados por las dos ventanas del bar de la madre de Olaia, recuerda los mejores momentos de Jaime Rosales o los planos en picado del final de la película airean un final inesperado.

Con un interesante punto surrealista, los protagonistas se “elevan” gracias al trabajo o al amor (los que la vean lo comprenderán), otra de las metáforas sorprendentes del film, el trabajo de Ignacio Guarderas abarca varios temas en un docu-corporal, distinto del habitual documental, que van desde las relaciones personales, familiares o el contexto económico en un cine comprometido con el tiempo pero en ningún caso didáctico.

Otra excelente sorpresa del Festival Márgenes disponible, gratuitamente, hasta el 29 de febrero. Si Los amores difíciles era mi favorita en el terreno del documental, sin duda, Fiebre lo es en la ficción. Guarderas sube la temperatura del Festival con elegancia y un saber hacer encomiable. Es mejor que vayamos guardando su nombre porque si la industria del cine no es ciega, vamos a oír hablar mucho de este cineasta en el futuro próximo. Por cierto recuerda que puedes ser Jurado del Festival y no te olvides de votarla del 1 al 10.

Se busca Jurado Alternativo para Festival al Margen

Desde hoy y hasta el 29 de febrero tendrá lugar la primera edición del Festival online de cine español Márgenes. Una ocasión ideal para disfrutar del mejor cine invisible que el excelente equipo del festival nos brinda por primer año. Y como las nuevas formas de exhibición también necesitan nuevos modos de recepción, os quiero invitar a formar parte del Jurado del Público de los Lectores de Cine Invisible.

Ventajas de ser Jurado

La mayor frustración de todos nosotros es querer ver una película y no poder acceder a ella. Por una vez el cine de difícil distribución tiene su plataforma y por fin tenemos la posibilidad de disfrutar de 10 películas seleccionadas por un comité oficial. Ahora nos toca a nosotros, público, apropiarnos de un festival que lo que desea es ir al encuentro de los espectadores.

Casi siempre lo más interesante de ver una película es poder comentarla entre amigos. Durante estos 10 días podrás comentar e intercambiar opiniones sobre las películas en Cine Invisible y, sobre todo, no olvides de votarla de 1 a 10 (aviso a los amigos cinéfilos empedernidos, por favor, sólo números enteros, nada de 7,18 puntos sino mi calculadora no os lo perdonará).

Disfrutar de 10 propuestas que se salen de lo habitual, que no tienen miedo de sorprender, que se arriesgan por caminos poco trillados poniendo toda la carne en el asador, y con la total seguridad de que el F.B.I. no aparecerá en tu salón en medio de la peli, después de haber rayado la puerta de entrada. Es absolutamente legal y además gratuito. ¿Qué más se puede pedir?

Y, por fin, estremecerse de gusto ante dos de los placeres que cualquier miembro de un jurado jamás reconocerá públicamente: poner verde la selección oficial (todo hay que decirlo, el nivel es excelente pero también debo admitir que hay una película que no entiendo qué pinta en la selección) y comprobar si el jurado del público coincide con el veredicto del jurado oficial (se hará público en su web el próximo 2 de marzo).

Requisitos

Sólo uno pero imprescindible: ver las películas. Cine Invisible empezó ayer con Los amores difíciles y continuará comentando las películas a lo largo del festival. A mitad del mismo publicaré la suma de las puntuaciones que vayan apareciendo en los comentarios o en el correo del blog y, al final, que gane el mejor. De todos modos, yo ya conozco a los ganadores: todos y cada uno de los espectadores que disfruten de Márgenes hasta el 29 de febrero. Cuento con vosotros como Jurado del Festival.

Los amores difíciles, España 2011

En 24 horas comienza la propuesta de cine invisible online más excitante y atractiva del momento, Márgenes. Un festival que llena una inexplicable laguna en el panorama de la distribución cinematográfica, miedosilla ella, que deja escapar momentos tan intensos como el que acabo de vivir con el documental de Lucina Gil, Los amores difíciles.

La primera impresión de estos amores particulares es la delicadeza con la que trata la directora a los protagonistas de su historia. Jóvenes y adultos enfrentados a un sueño difícil de concretizar: amores complicados, a lo largo de un verano, que puede que se transformen en realidad o que quizás se marchiten con la llegada de los primeros fríos otoñales. Personas, demasiado humanas, que asumen el riesgo de su aventura sentimental improbable, un futuro dolor o una casi certera decepción.

Lucina Gil encuadra a la perfección a sus personajes en el lugar en que se sitúan sus dramas o alegrías. Desde Vigo hasta Huelva o atravesando fronteras para llegar a Marruecos, la directora completa la personalidad de cada uno de ellos con lo que les aporta su entorno exterior. Una alberca, piscina en verano, que retoma su primitiva función al acabar la estación para regar al pueblo sediento o un playa barrida por el viento (el agua como inspiración utilizado tan sabiamente por los grandes cineasta, Clouzot sería uno de los mejores que ha trabajado esta imagen) o un monasterio que subraya la soledad de su visitante (enmarcada por el arco que se abre ante un sublime paisaje pero que encierra a esa mujer tan desgarradoramente sola), aportan tanto al espectador como los sentimientos que exhiben ante la cámara.

Una separación que impide avanzar, una duda que se ha instalado en la relación de una manera permanente y obsesiva, una apuesta a distancia complicada de vivir plenamente, una irresistible atracción por un actor o un amor imposible por cuestión de edad son algunos de estos amores difíciles. Sin comentarios de narrador, la película intriga, emociona, cuestiona, divierte pero, sobre todo, hipnotiza.

Con un cuento maravilloso que sirve como primer final, los impacientes deberán esperar el final de los títulos de crédito para disfrutar de una de las escenas más impactantes del film, con la protagonista del amor más especial de todos. Este documental se disfruta íntegramente, no sobra ni un segundo, posee un montaje espectacular que ya quisieran muchos cineastas confirmados y, gracias a él, ha visto nacer otro amor. Por fin, uno posible y que promete durar largo tiempo, mi amor sin límites por el talento de Lucina Gil.

Cuando esta noche se entreguen los Goyas no podré evitar pensar que acabo de descubrir a una de sus futuras galardonas (de hecho, no sería su primera vez, Goya al mejor corto documental en 2008) y que Calderón de la Barca tenía toda la razón cuando afirmaba que el amor sin locura, no es amor. Sin duda, una de mis favoritas de la selección oficial del festival Márgenes.

Take Shelter, EE.UU 2011

El público de cine invisible no tendrá que esperar al 21 de diciembre de 2012 para disfrutar del fin del mundo. Los mayas decidieron finalizar su calendario justo ese día (quizás se cansaron, sencilla y llanamente, y pensaron que ya tendrían suficiente tiempo para continuarlo) y en 1987 un célebre libro desarrolló la teoría de la extinción del universo. Sin embargo el cine durante todo este año se le ha adelantado y al crear un nuevo subgénero, el de la catástrofe mental, nos ha deleitado con los mejores apocalipsis de los últimos años y Take Shelter (que se podría traducir por “refugiarse o buscar un refugio”) es, sin duda, el mejor del año (premiada en Cannes, Gijón, New York…).

Curtis LaForche, interpretado por el excelente Michael Shannon, un nombre que es mejor empezar a recordar dado que no me extrañaría verle entre los nominado a los Oscars, vive tranquilo en Ohio, rodeado de su esposa y su hija, sin grandes dificultades económicas (lo que es un lujo en estos tiempos) y con un trabajo correcto y seguro en el sector de la construcción. Sin embargo frente a su presente felicidad aparecen unos enormes nubarrones, en forma de pesadillas nocturnas y visiones, que le anuncian una horrible tormenta que destruirá todo a su paso.

Jeff Nichols, director de esta segunda película tras una excitante Shotgun Stories (2007), ha escrito este sugerente guión lleno de recovecos, túneles, interpretaciones, alusiones y referencias. Una escritura tan lúcida e inspirada que el día de su presentación los espectadores que permanecimos en la sala, unas 60 personas, discutimos sobre el significado de su final durante casi una hora y media. Interesante debate y apasionante película que parte de la realidad y de la propia experiencia de su director. Jeff Nichols comenzó a escribir en mal momento histórico, en pleno estallido de las crisis de 2008, pero muy feliz desde el punto de vista personal, se acababa de casar y estrenar su primer film. Pero el bombardeo mediático y las continuas declaraciones del inminente desastre produjeron este miedo que se ha instalado en todos nosotros a perder lo poco que tenemos, incluido lo que más nos importa, las personas que nos rodean.

Un consejo: ver esta película sin saber de ella es una de las mejores experiencias cinematográficas del año. Sólo un par de detalles más. La mujer del protagonista, Jessica Chastain, confirma a esta actriz como una de las más sobresalientes estrellas actuales. ¿Cómo acompañará a su  marido frente a sus miedos? ¿Hasta dónde podemos creer en lo que no vemos? ¿Cómo enfrentarse a unos comportamientos que pueden poder en peligro lo que ha costado tanto construir? Una interpretación sutil, cargada de inquietud y con una presencia física en tensión que se adivina hasta en el menor gesto.

Una escena sublime del film presenta a la hija de la pareja mirando concentrada por la ventana que da al exterior, en la misma posición que la niña de Poltergeist (1982). Referencia obliga, si en los años 80 el terror venía a través de las imágenes que manipulaban a la sociedad y anticipaban la “desinformación”, Jeff Nichols con esta fantástica puesta en escena sitúa el terror actual. El miedo ya no es un producto de nuestra imaginación, se encuentra sencillamente en frente de nosotros y es producto de la realidad que hemos creado. ¡Guau! Otro nombre a recordar, Jeff Nichols, que con poco más de 30 años se ha convertido en el director americano más interesante de la nueva generación.

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