Che, un hombre nuevo, Argentina 2010

La lista de célebres asmáticos es tan larga como inesperada. Escritores como Antonio Machado o Charles Dickens, deportistas David Beckham o Miguel Indurain, cineastas Orson Welles o Martín Scorsese, actrices Elizabeth Taylor o Jessica Alba, músicos Beethoven o Vivaldi, políticos Kennedy o Clinton… y, quizás, el más mediatizado de todos ellos, Marcel Proust, han conseguido crear obras o hazañas inolvidables, a pesar de su enfermedad. En contra de la creencia habitual de que Proust sólo escribía párrafos interminables, el ritmo del escritor de En busca del tiempo perdido era, en realidad, una sucesión entre una frase larga y varias muy cortas. Reflexión y acción. Palabra y obra. Observación y agitación.

Cuando se disfruta del excelente Che, un hombre nuevo de Tristán Bauer, se tiene la sensación de que este personaje actuaba de la misma manera. Y como en el guión del director y de Carolina Scaglione, un trabajo que ha necesitado más de diez años para conducirlo a buen puerto, también se observa este esfuerzo de reflexión y de acción, que se ha visto recompensado con el premio al mejor documental del Festival de Cine de Montreal. 

 A través de imágenes inéditas cedidas por el Gobierno de Cuba y por la esposa del protagonista, Alina, un fondo documental impresionante y una narración llena de hallazgos y creatividad asistimos a una nueva mirada sobre la figura del Che que explora sus múltiples facetas, médico y soldado, escritor y Ministro de Finanzas, guerrillero y padre o héroe y mártir.

Tristán Bauer ha conseguido con esta realización crear un apasionante documental sobre un mito histórico de nuestros tiempos titulado Che, el hombre nuevo, y al mismo tiempo, una extraordinaria película protagonizada por Ernesto Guevara y que se llama Iluminados por el Che.

 

Marcel Proust, que aseguraba que el asma esperaba la noche para atacar, en una ocasión afirmó que “el deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir”. Adivinen quién escribió lo siguiente: “en mí se había endurecido el asma del guerrero, que acecha y salta por encima de la debilidad de su enemigo, el cuerpo. ¿Cómo explicarles a los médicos que puede haber un asma que, en vez de buscar el tiempo perdido, osa crear el nuevo tiempo del mundo?” Una pista… no fue Proust.

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