Nénette, Francia 2010


Jamás pensé que un documental sobre un orangután me plantearía tantas cuestiones personales. Además no soporto los zoos, prisiones espectáculos y reality shows de nuestra animalidad, pero el hecho de que el director fuese Nicolas Philibert, autor de una decena de trabajos, entre ellos La voz de su amo (La voix de son maître, 1978), La ciudad Louvre (La ville Louvre, 1990), En el país de los sordos (Le pays des sourds, 1992), Un animal, varios animales (Un animal, des animaux, 1994), Lo de menos (La moindre des choses, 1996) o el aclamado Ser y tener (Être et avoir, 2002) tan interesantes o más que muchísimas películas, me daba una buena pista sobre su interés.

El primer plano del documental retrata el rostro de Nénette como un paisaje deseoso de ser descubierto. La opción de rodaje es la más sencilla: situarse en el punto de observación de los visitantes del zoo y mostrar solamente la familia de orangutanes, escuchando al mismo tiempo las reflexiones que provocan en cada espectador.

Nénette es una orangután muy anciana, 40 años, cuando la media es de 35, que ha tenido tres “maridos”, cuatro hijos y superado una grave enfermedad. Llego de Borneo con 3 años a la  Casa de Fieras del Jardín de Plantas de París, el zoológico más tradicional de la capital francesa, y desde entonces no se ha movido de su jaula.

Lo sorprendente es que frente a ella cada uno proyecta su propia personalidad con sus deseos, obsesiones y miedos. Hay algunos que se preguntan por qué parece tan triste, otros sobre la posibilidad de encontrarle una nueva pareja. Muy pocos hablan muy bajito para no molestarla y la inmensa mayoría ni siquiera se plantea que pueda molestarla con sus voces. Un grueso cristal de seguridad nos separa de ella pero sus costumbres, como el su té y yogur diarios de las 4 y media de la tarde, o sus gestos, cubrirse con una tela, nos recuerdan la proximidad biológica que nos emparenta a ella.

El documental reúne, como mínimo, dos momentos sublimes: el primero cuando un orangután limpia con énfasis el cristal como para observarnos mejor, y el otro, el reflejo en los ojos de Nénette al escuchar los ecos de una manifestación parisina contra el aumento de la instalación de las cámaras de vigilancia situadas en la ciudad. Increíble.

Cuando finaliza el documental, en selección oficial del Festival 4+1 tras su pase por la Berlinale, no puedes evitar recordar lo que has pensado al ver por primera vez a Nénette y te das cuenta que es ella, en realidad, la que nos observa al preguntarnos cómo nos ven los demás y, sobre todo, qué ven en nosotros. En Borneo se dice que los orangutanes saben hablar pero que han preferido el silencio para no trabajar. Yo creo realmente que lo han hecho para no responder a esta pregunta.

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3 Responses to Nénette, Francia 2010

  1. antonio dice:

    Nenette de cine invisible o como salir airoso con un brillante comentario. enhorabuena.

  2. Pingback: FC 4+1: el mejor Festival de Festivales de cine « Cine Invisible

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